3 formas de empezar a trabajar en la relación que tenemos con nosotros mismos

Podemos pasar mucho tiempo con nuestra familia, con nuestra pareja o con nuestros amigos, pero con nosotros mismos estamos compartiendo el 100% de nuestro tiempo. Por más que a veces hacemos cosas para distraernos o evitar estar solos, en últimas siempre tenemos que volver a encontrarnos.


Si nos sentimos bien con lo que somos y estamos a gusto con la persona en la que nos hemos convertido, esto se verá reflejado en nuestras relaciones, en nuestro trabajo, en nuestras emociones, etc. Si, por el contrario, sentimos que no nos queremos, o incluso llegamos a odiarnos, eso tendrá un impacto de vital importancia en cómo nos relacionamos o qué tipo de relaciones creamos, en cómo nos sentimos en el trabajo o, simplemente, en cómo es nuestro día a día haciendo hasta las cosas más sencillas y rutinarias.


La relación que tenemos con nosotros mismos es la base de todo lo que hacemos, de cómo nos sentimos y de las relaciones que tenemos

La relación que tenemos con nosotros mismos es la base de todo lo que hacemos, de cómo nos sentimos y de las relaciones que tenemos. Por que si yo no estoy bien conmigo mismo… ¿Cómo le hago frente a la realidad y a todas sus demandas? ¿Cómo hago para ayudar a otros auténticamente o para terminar la jornada laboral motivado y con amor por lo que hago? Difícil.



Es por eso que tenemos que trabajar en esa relación que tenemos con nosotros mismos y aquí les dejo tres ideas para empezar a hacerlo:


1. Empieza por conocerte. Toma una actitud de apertura y curiosidad, como si estuvieras saliendo con alguien por primera vez. Inicia por preguntas como estas:


  • ¿Qué te gusta?


  • ¿Qué sientes?


  • ¿Qué quieres en la vida?


  • ¿En qué piensas a menudo?


  • ¿Qué te motiva?


  • ¿Qué es lo más importante para ti en las relaciones?






Hazlas tan generales o tan específicas como quieras y, también, aprende a observarte en el día a día, para que tus respuestas no sean solo ideas o palabras, sino también sensaciones, gestos, actos…


2. Observa tu diálogo interno. Aunque no seamos conscientes, todo el tiempo estamos conversando con nosotros mismos en la cabeza. A veces nos felicitamos y decimos “¡Qué bien!”; otras veces nos regañamos y decimos “¡Eres un estúpido(a)!”.

Aunque no seamos conscientes, todo el tiempo estamos conversando con nosotros mismos en la cabeza.

La forma en que nos hablamos evidencia también la calidad de esa relación que tenemos con nosotros mismos, así que empezar por ser conscientes de esas palabras que usamos y de esas frases que repetimos, nos acercan cada vez más a entender la relación que tenemos con nosotros mismos. Intenta también ir más allá de lo verbal y trata de encontrar el tono y la forma en la que te hablas, pues, así como en toda comunicación humana, esto te puede dar incluso más información que las mismas palabras.


3.Saca tiempo para ti.


A veces nos perdemos tanto en las demandas del mundo, que se nos olvida que nosotros también somos importantes y que necesitamos tiempo para hacer lo que nos gusta, para sentir nuestras emociones, trabajar en nuestros proyectos personales o, simplemente, para descansar y no hacer nada.






Conocernos, escucharnos y darnos tiempo son maneras de empezar a trabajar esa relación que tenemos con nosotros mismos y que, como vimos, es esencial para poder estar bien en el resto de áreas de nuestra vida. Sin embargo, esta relación, al igual que cualquier otra, necesita de tiempo, energía y esfuerzo para irse nutriendo y fortaleciendo.


Tip extra: Escribe en una agenda todo lo que vayas descubriendo de ti en este proceso. Así puedes observarlo con mayor facilidad y hacerle seguimiento para conocerte mejor.

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