Todo gran cambio inicia por un primer paso

Todos queremos ver cambios positivos en nuestra vida: tal vez un nuevo trabajo, una mejor relación o sentirnos más a gusto con nosotros mismos. Sin embargo, no siempre estamos dispuestos a hacer el esfuerzo que ese gran cambio puede conllevar.


Todo gran cambio inicia por un primer paso, pero no siempre nos sentimos capaces de darlo. En psicoterapia, así como en la vida, ese primer paso es el autoconocimiento. ¿Por qué? porque si no nos conocemos, es posible que ese trabajo, o esa relación, o esa meta que tanto soñamos, no sea realmente lo que queremos o necesitamos.



Adentrarnos en nosotros mismos puede ser a veces una tarea difícil y dolorosa, pero también lo es vivir sin saber quiénes somos, qué nos motiva y cómo percibimos el mundo. Es por eso que las crisis, esos puntos de quiebre en nuestras vidas, son siempre las que nos hacen preguntar: “¿Quién carajos soy?” o “ ¿Qué es lo que realmente quiero?”. En ese momento, nos vemos obligados a revisar nuestro mundo interior para salir renovados con nuevas respuestas y enfrentar el mundo de una mejor manera.


¿Tenemos que esperar entonces a las crisis para poder conocernos?

¡Claro que no!


Nuestra realidad depende de cómo interpretamos lo que nos sucede y esa interpretación tiene mucho que ver con nuestra forma de ser, nuestras experiencias pasadas y nuestras necesidades y deseos presentes. Es por eso que no podemos esperar a las crisis, sino que se hace urgente conocernos para dejar de funcionar de manera automática, ser más conscientes y vivir la vida que realmente queremos vivir.


Conocernos no es entonces un lujo o un capricho, sino una necesidad: es la base que sostiene nuestra vida, la raíz que alimenta y da fuerza a nuestro crecimiento auténtico.




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